El estrés
El estrés y el manejo de vehículos están íntimamente vinculados: Por un lado, la conducción es una actividad de por sí estresante. Por otro, el estrés modula en buena medida la forma de conducir de las personas y puede ser la causa de un número considerable de accidentes. Puede ocasionar efectos negativos en el conductor como: generación de mayores niveles de hostilidad y de comportamientos competitivos; mayor tendencia a la impaciencia, a tomar decisiones arriesgadas y conducción imprudente; disminución de la concentración; y el efecto negativo que tiene el uso incontrolado de fármacos, alcohol u otras sustancias que se pueden utilizar para reducir el estrés.
Ante una situación altamente estresante podemos actuar de diferentes formas para superar el estrés:
1. Modificando la manera de percibir esa situación (en el caso de un atasco: “otra vez saldré con más tiempo”)
2. Teniendo pensamientos positivos (“no ocurre nada si llego un poco tarde”)
3. Desviando el pensamiento de esa situación estresante (centrando nuestra atención en la tertulia de la radio, por ejemplo.)
4. Hacer estiramientos y favorecer así la relajación
5. Respirar lenta y profundamente por la nariz y expulsar el
Personalidad, actitudes y factores sociales.
Respecto a la personalidad, no se puede decir que directamente un determinado tipo de personalidad (no enferma) lleve necesariamente un mayor riesgo a la conducción sino que el problema está en los elementos que aparecen unidos a ella, como podría ser el abuso de alcohol o el menor control de los impulsos de determinados tipos de personalidad. Como ejemplo, se puede afirmar que los sujetos muy extravertidos son más proclives a tener accidentes.
En relación a las actitudes, existen investigaciones que relacionan determinadas actitudes con el riesgo de accidente: atribuir la causalidad de los accidentes a factores que escapan del control personal; utilizar la conducción como medio para reducir la tensión psicológica, o para afirmar la autoeficacia, estatus, poder o confianza en uno mismo; evaluar positivamente la velocidad y la conducción arriesgada; buscar en la conducción sensaciones intensas.
Existen estudios que demuestran que las sociedades con índices globales de más violencia, también suelen tener más accidentes de tráfico. Nos movemos en un ambiente competitivo, agresivo, estresante... y eso se refleja en la manera en como afrontamos la conducción.
No hay duda que las sociedades conducen como viven.
En definitiva, la seguridad vial recae sobre los propios usuarios de las carreteras, quienes con sus decisiones introducen al final el auténtico nivel de riesgo.
Si no conducimos con prudencia y responsabilidad, de nada sirve circular por las mejores vías, en las condiciones climáticas óptimas y con el mejor coche. De hecho, es en esas buenas condiciones o circunstancias cuando somos más imprudentes: es en las carreteras más seguras donde elevamos la velocidad hasta límites peligrosísimos y es también cuando circulamos con coches que incorporan los últimos avances en seguridad cuando asumimos más riesgo (aumentamos la velocidad, disminuimos la distancia de seguridad, apuramos la frenada...). Hemos de tener siempre presente que un exceso de confianza puede traducirse en accidente.
ESTADISTICAS Y CONDUCCION
- Distribución temporal.
Generalmente, enero es el mes en el que menos víctimas mortales se producen. Se incrementan progresivamente hasta los meses de verano y en esta estación es cuando más graves son. Diciembre también es un mes especialmente peligroso.
Los días que más accidentes registran son los fines de semana, en especial los domingos.
Las horas más peligrosas son: Entre las 6 y las 8 de la madrugada, entre las 12 y las 14 horas y entre las 17 y 21 horas.
- Tipo de accidente.
En zona urbana los accidentes que más víctimas mortales presentan son las colisiones con peatones o atropellos, seguidos por las colisiones entre 2 o más vehículos y salidas de calzada. En carretera casi la mitad de las muertes se producen en colisiones entre vehículos.
- Indice de mortalidad.
Teniendo en cuenta la población para cada grupo de edad, en zona urbana el conjunto de mayores de 65 años junto con los jóvenes de 15 a 24 años son los que presentan mayor índice de muertos en accidente. En carretera, vuelve a ser el grupo de 15 a 24 años, seguido por el de 25 a 34 años.
- Conductores implicados.
Teniendo en cuenta el número de permisos para cada grupo de edad, el grupo que se ve más involucrado en accidentes con víctimas en ciudad son, con diferencia, los conductores de 14 a 17. En carretera los que se ven más involucrados son el grupo de 18 a 24 años.
El mayor índice de víctimas mortales como conductores es, en zona urbana, para el grupo de 14 a 17 años, con gran diferencia. En carretera son los grupos de mayores de 65 años junto con los jóvenes entre 14 y 24.
Los ancianos, en general, tienden a verse poco involucrados en accidentes como conductores Sin embargo, cuando se ven involucrados suelen sufrir lesiones de más gravedad o morir.
- Experiencia y accidentalidad.
Los dos primeros años de permiso son los más peligrosos, sobre todo en referencia a los accidentes urbanos.
- Tipo de vehículo.
Teniendo en cuenta el número de vehículos para cada categoría, los autobuses son los que se ven más implicados. Son también, junto a las motocicletas, los que mayor índice de mortalidad provocan.
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